El taller de Inteligencia Emocional en un balneario, un taller vivencial en un entorno inmejorable

Era la primera semana de diciembre. Todas íbamos en el autobús cantando, hablando y riendo, impacientes por llegar al balneario y comenzar al día siguiente el taller de inteligencia emocional en un balneario que impartiríamos de la mano de grandes profesionales y en el que conoceríamos a grandes mujeres que nos acompañarían durante nuestro proceso.

Sabíamos que iba a ser intenso. Cinco horas de entendimiento y conexión con nuestras emociones por la mañana; descanso y mimos del cuerpo con los tratamientos termales que el balneario nos había preparado por las tardes; y por las noches esas actividades sorpresa que más tarde descubrimos que nos harían desternillarnos de risa y terminar de soltar todas esas tensiones que habíamos acumulado durante la mañana.

Todo ello, arropado por un entorno inmejorable. A orillas del río Miño, rodeadas de naturaleza, paseos que podían durar todo lo que una quisiera por la rivera o por el monte, árboles con hojas de mil colores, praderas verdes en las que podíamos tumbarnos a leer mientras el sol acariciaba nuestros cuerpos… “¡Todo cuadraba!, ¡todo!”, nos escribía una de las mujeres que vinieron.

 

El taller de inteligencia emocional en un balneario, una experiencia realmente vivencial

Haz lo que tú quieras. Puedes participar hasta donde tú quieras, yo te invito a que te mojes hasta el último milímetro de tu piel, a que hagas una inmersión lo más profunda posible.

Con estas palabras comenzaba Pilar Farelo, coaching facilitadora, la presentación del taller de inteligencia emocional para mujeres en el balneario de Arnoia Caldaria.

Cada una de vosotras se trabajará lo que pueda y desee trabajarse. Pero siempre con una premisa básica: aquí venimos a disfrutar, a compartir, a aprender, continuaba.

Y así fue. Disfrutamos. Aprendimos. Compartimos. Mucho. Hasta donde nuestro cuerpo y nuestra mente nos lo permitió. Y para todas fue una experiencia inigualable.

“Ha sido una experiencia inolvidable, y creo que ayudaría a muchas mujeres. Además, la forma de trabajar este tema por parte de las facilitadoras ayuda a profundizar en ti misma”, nos comentaba después una de las mujeres asistentes. “Me gusta cómo se desarrollan los talleres, ya que conducen a un conocimiento más profundo de ti misma, a trabajar cosillas que todas tenemos por ahí enquistadas y a ser, en definitiva, más feliz”, continuaba.

Un taller de inteligencia emocional en el que aprendimos a escuchar, analizar y gestionar nuestras emociones, en el que dinámicas grupales e individuales se mezclaron a la perfección para lograr unos resultados que todas recordaremos durante mucho tiempo. “Me llevo muy buenas amistades y recuerdos del lugar. Aprendí mucho, me abrí, conecté conmigo, lloré, reí… Fue tan intenso, y lo necesitaba tanto”, nos comenta Laura, alumna del Posgrado de Especialista en Psicoterapia de Equidad Feminista y asistente al taller de inteligencia emocional. A nosotras, realmente, nos llena de orgullo escuchar estas palabras.

 

Un entorno incomparable: la combinación perfecta

No ha sido la primera vez, ni será la última, que organizamos talleres de crecimiento personal. Nuestras seguidoras ya saben que dedicamos parte de nuestro tiempo, esfuerzo y conocimientos a realizar talleres para mujeres en los que analizamos la autoestima, la inteligencia emocional, la creatividad, la asertividad, los autocuidados…

Pero sí era la primera vez que lo organizábamos en un entorno como este y ofrecíamos un plan de estas características, en el que las mujeres asistentes se tomarían cinco días de “retiro” en un balneario, con todo incluido, en el que aprenderíamos a cuidar nuestra mente, pero también nuestro cuerpo.

Y no podíamos haber elegido un entorno mejor para desarrollarlo.

Así al menos opinan las mujeres que nos han acompañado en este camino.

La experiencia del balneario fue exquisita porque me quedaría corta si dijese que buena. Desde el servicio de cada empleada y empleado hasta las instalaciones rodeadas de montañas y el río Miño de fondo, fue lo mejor. Para mí la combinación PERFECTA, repetiría sin duda alguna porque con tantos mimos es difícil resistirse, nos comenta Yania.

“Hacerlo en un lugar como Arnoia – y en un balneario – es algo que garantiza la desconexión de los temas que aún nos atrapan en la mañana”, complementaba Ángeles. Y así, efectivamente, lo creemos nosotras.

Una nota global muy satisfactoria para el taller de inteligencia emocional

Así que podemos afirmar que estamos realmente satisfechas de la experiencia. Y no lo afirmamos en base a nuestras impresiones, sino en base a los comentarios que hemos recibido de las asistentes al viaje. Y es que cuando analizamos la nota de satisfacción general que le han puesto al plan, ¿cómo no estar orgullosas? Casi un 9, ¡es una nota muy alta!

Por cierto, ¿sabes que en el puente de mayo haremos otro taller de inteligencia emocional en un balneario de Orense? Será los días 28, 29 y 30 de abril y 1 y 2 de mayo y ya puedes apuntarte.

 

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