La familia, los modelos familiares y su importancia en los malestares de las mujeres

Si durante el módulo anterior hablábamos de la causa de los malestares de las mujeres, en el Posgrado en los Malestares de Género dedicamos la primera parte del cuarto módulo a hablar del origen de estos malestares. Es decir, del dónde comienzan a producirse.

Indudablemente, este origen es principalmente la familia, que, como establece Pilar Pascual, profesora de la primera parte del módulo, es “la reproducción a pequeña escala de los valores sociales y culturales de la época en la que nos toca vivir”. Una estructura fundamental que ordena la manera que tenemos las personas de relacionarnos entre nosotras y cómo hacemos uso del poder y los recursos que tenemos para ello.

La familia es el primer espacio de socialización de todas las personas y el entorno donde aprendemos nuestra forma de comportarnos y, en definitiva, del que extraemos el cómo nos conformamos como personas. El padre y la madre son las figuras más importantes en la vida del ser humano, son el primer vínculo afectivo que se crea, las personas de referencia.

Tiene también la familia mucha influencia en la forma en la que establecemos nuestras relaciones afectivas, de lo que hablaremos durante la clase del sábado con Mercedes Risco. En ella aprendemos el primer modelo de pareja que conocemos, y que posteriormente tenderemos a reproducir. Asimismo, es en la familia donde aprendemos el modelo de mujer y de ejercer la maternidad, el espacio donde construimos nuestra identidad de género como mujeres, o como hombres.

 

La relación entre la familia y la Psicoterapia de Equidad Feminista

Durante los más de 30 años de trabajo de la Asociación de Mujeres para la Salud con las usuarias del Espacio de Salud Entre Nosotras (ESEN), experiencia a partir de la cual ha surgido esta Escuela ESEN como forma de transmitir nuestra metodología a otras profesionales, hemos observado la inmensa influencia de la familia de origen en todos los malestares de las mujeres.

Las mujeres nos conformamos como personas a partir de dos variables que resultan estrechamente interrelacionadas: los aprendizajes de nuestra identidad de género y cómo ésta ha ejercido una presión diferenciada en cada una de nosotras; y la familia de la que provenimos. Esta familia de origen es la realidad individual que cada una de nosotras vivimos y la que marca el origen de nuestras diferencias personales.

 

La familia tradicional patriarcal

Existen dos modelos de familia diferenciadas. Por una parte, encontramos la familia patriarcal tradicional, de la que nos habla Pilar Pascual y que es la que incide negativamente en la construcción de las personas y tiene una gran influencia en el malestar de las mujeres. Por otra parte, encontramos una familia democrática saludable, que nos presenta Julia Pérez, directora de UNAF.

La familia patriarcal tradicional está definida por una división muy marcada de los roles de género de sus miembros/as, en la que se priorizan las necesidades del padre y se ocultan las de la madre, hasta el punto de llegar a desconocerlas. Existe asimismo una división en las tareas, quedando reservado el espacio doméstico a ella y el externo, el del trabajo asalariado y los espacios públicos, a él. A pesar de que el padre tiende a estar ausente, es la autoridad ante los/as hijos/as, que son educados/as en el miedo. Este tipo de familias traslada, asimismo, sus roles a los/as hijos/as: a la niña se le exige más responsabilidad en las tareas domésticas y en los estudios, en la limpieza, en el orden, en el cumplimiento de las normas…

Aprendizajes todos estos que nos marcarán de por vida y que marcarán, incluso, nuestra forma de relacionarnos en nuestra vida adulta.

Si bien este tipo de familia tiene numerosas variables, como la familia patriarcal progresista, la autoritaria, la permisiva, la sobreprotectora, y por supuesto la violenta y la incestuosa, nuestra experiencia en AMS y ESEN marca que todas las mujeres que presentan malestares de género en forma de depresión o síndrome vienen de una familia patriarcal tradicional.

 

El camino hacia una familia democrática saludable

Una vez expuesta la realidad de la familia tradicional patriarcal y cómo ésta influye en los malestares de las mujeres, es hora de analizar la realidad positiva. Como expone Pilar Pascual, en la actualidad hay núcleos familiares que buscan el establecimiento de una familia más democrática y saludable, si bien se encuentran con un claro impedimento: no tenemos referencias de un modelo familiar sano. Esto hace que recibamos mensajes externos contrarios al modelo familiar alternativo que queremos formular. Por otra parte, si no nos hemos cuestionado previamente nuestra socialización de género acabaremos repitiendo el modelo aprendido de nuestras madres.

 

Los modelos alternativos de familia

Una vez analizada la institución familiar y la familia tradicional patriarcal desde una perspectiva psicológica, comienza la intervención de Julia Pérez, directora de UNAF, con una visión sociológica de esta institución.

Desde este punto de vista analizamos los distintos tipos de familia, desde la más tradicional (la familia extensa, compuesta por varios núcleos familiares y varias generaciones), hasta los modelos familiares más modernos que encontramos en la actualidad, como las monomarentales o monoparentales, las homosexuales, las reconstituidas, las adoptivas…

Realizamos asimismo un repaso por la historia de la diversidad familiar en España, totalmente invisibilizada hasta la despenalización del divorcio, en 1981 en España. A partir de este momento se comienzan a configurar otras estructuras familiares más allá de la mononuclear, lo que ha derivado en la constitución de un marco legal alrededor de la familia que en la actualidad deja una ventana abierta a que podamos vivir con el modelo familiar que más se adapte a nuestras necesidades o decisiones.

Porque todas las formas de vida familiar son legítimas. Lo importante no es el marco legal sino el afecto y el compromiso que tengamos a la hora de formar una familia.

 

Problemáticas específicas derivadas de la diversidad familiar

La diversidad familiar ha traído consigo, asimismo, una serie de problemáticas específicas que afectan a determinados modelos de familia. Estas problemáticas están igualmente muy relacionadas con la construcción de género que todas las personas recibimos desde nuestra infancia y que entroncan directamente con muchas de estas formas de familias actuales.

A la hora de enfrentarnos a estas problemáticas tenemos un recurso de gran importancia, definido por la red o la familia afectiva, es decir, personas de nuestro entorno, amistades, familiares, compañeros/as… que nos apoyan y acompañan.

 

La mediación familiar como herramienta para la resolución de conflictos en las nuevas familias

La mediación familiar, área en la que la UNAF, institución que dirige Julia Pérez, es referente nacional, es una herramienta de gran valor que ayuda a la resolución de conflictos en estos nuevos modelos de familia.

La mediación familiar se define como un procedimiento voluntario por ambas partes en conflicto. La persona especializada en la mediación rehabilita una comunicación que se ha roto durante el conflicto desde una perspectiva imparcial y neutral en la que no entra en juego la toma de decisiones, como sí entraría en los servicios de jurisprudencia. La finalidad de la mediación es restablecer el respeto y la fluidez en el diálogo entre la pareja en disputa.

La perspectiva de género es de suma importancia en esta tarea, porque solo con ella la/el profesional de la mediación podrá intervenir con las herramientas adecuadas que beneficien a ambas partes, no dejen fuera las necesidades e intereses de las mujeres en conflicto y observe los problemas particulares de cada una de las personas en el proceso de resolución.

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